HUAYHUASH TREK

24.08.2023

HUAYHUASH TREK (PERÚ)

Ocho días rodeando la Cordillera de Huayhuash haciendo una de las rutas más bonitas del mundo.

Primer día: Comienza la aventura

¡Por fin llegó el día! Tras un año dando vueltas por Sudamérica, estamos donde empezamos. En la cordillera blanca. Y no podíamos cerrar esta aventura sin visitar la cordillera hermana, que tanto tiempo ha aguardado nuestra visita. Al fin nos aventuramos a hacer el trek que rodea la Cordillera Huayhuash.

Como cualquier ruta de montaña en el Perú central, todo empieza en Huaraz. Desde ahí salimos de madrugada en una combi llena de desconocidos que serían nuestros compañeros de viaje. Intentando dormir fuimos recorriendo los más de 130km que separaban Llamac de la capital Ancashina. Todo el trayecto de noche entre puna y sinuosas carreteras de montaña. Al llegar al pequeño pueblo de Llamac con la luz del amanecer ya iluminando desde los altos picos de las montañas,  fuimos a desayunar a un bar del pueblo. Allí empezaron las presentaciones y las primeras conversaciones con quienes compartiríamos caminata. 

Tras coger fuerzas, volvimos al transporte que nos adentró aun más en la montaña, pasando el pueblo al que llegaríamos caminando ocho días después, entonces sin saberlo, la combi nos dejó literalmente en mitad de la carretera. En una pronunciada curva de la carretera AN-1263, donde esta chocaba con un sinuoso arroyo, en lo que se denomina como campamento Matacancha II bajamos de la combi, y tras ajustar el equipaje, la mochila pequeña para nosotros, las grandes para las mulas, nos pusimos a caminar. 

Ya estábamos a más de 4.100m de altitud, y lo primero que hicimos fue empezar a subir.  En menos de 3km alcanzamos el punto más alto de este primer día de etapa. Poco a poco, acostumbrándonos a caminar en altitud, alcanzamos el paso de Cacananpunta a más de 4.700m. De esta forma sorteamos de oeste a este un muro de piedra que divide la puna a ambos lados, prolongando a modo de cola de dragón hacia el norte la majestuosa cordillera de Huayhuash. Esta hace tambien de límite administrativo entre las provincias de Ancash, de la que partimos, y la de Huanuco, en la que nos adentramos por unos días.

Como es de esperar, todo estos datos, en ese idílico lugar de paisaje de alta montaña, no se aprecia, solo los accidentes geológicos marcas los limites en este entorno salvaje. Si atisbar ápice de huella humana bajamos la ladera, tras tomar un almuerzo, hacia donde pasaremos la primera noche de todas. 

La primera etapa no es demasiado exigente, son 8 kilómetros y unos 600 m de desnivel. Hitos que cumplimos sin mayor esfuerzo, acompasando el paso a la respiración, aclimatando el cuerpo a las alturas y la mirada al contraste de colores que dibujan bajo el cielo azul la roca, el hielo y la puna.

El campamento se sitúa en las planicies de una arroyo que nace en la laguna Mitucocha unos metros mas adelante. El campamento Janca nos permite disfrutar de una de las primeras panorámicas de todo el viaje. Situado al noreste del macizo de Huayhuas, nos permite ver a la izquierda al Ninasanca y el Rondoy peleando por un poco de atención frente a las vistas de los colosos que frente a nosotros y sobre esa laguna que no alcanzamos a ver, sobresalen imponentes, delante la cima de Jirishanca, y tras esta, la punta del Yerupajá, que corona la Cordillera, rasgando el cielo con sus 6.634 m de altitud.

Ya estábamos en Huayhuash, de lleno en el corazón de la cordillera, deslumbrado por las mejores de las vistas, desde un inicio. Vistas de una cordillera que iríamos descubriendo desde todos sus ángulos a lo largo del recorrido, sin poder acostumbrar a nuestros ojos a tanta belleza.

(ver ruta en wikiloc)

Segundo día: Por el paso Carhuac hasta la laguna Carhuacocha

Amanece en el campamento con pocas nubes sobre los picos, que sin taparlos van congregándose al rededor de ellos. Nubes que según avanza el día irán encapotando todo el cielo. 

La segunda etapa no es difícil. Otros 8 km de distancia nos separan del siguiente campamento. Tornamos hacia el este, dejando frente a nosotros la laguna Mitucocha, Laguna de lodo en Quechua. Mitu=Lodo, Cocha=Laguna. Que bien podría ser la Laguna del Mito, puesto que nunca la llegaríamos a conocer. Si bien hay rutas que se acercan hasta ella, nosotros rodeamos la colina situada frente a nosotros por su este y no por el oeste, lo que nos llevaría a conocerla. 

La ruta tiende a ascender ligeramente durante su primera mitad hasta el paso de Carhuac donde el camino se convierte en bajada hasta el campamento situado en la laguna de mismo nombre Carhuacocha. De bajada, podemos ver dos construcciones humanas y un par de arboles, despeinados y maltratados por el viento. Las dos viviendas de muros adobe y techo de paja custodiaban unas fincas rodeadas de piedras para resguardar el ganado. Un niño con las mejillas enrojecidas por el frio y el viento, esbozaba una sonrisa inocente sobre un rostro curtido por el clima. Nos sorprendió ver gente en aquel lugar, tan autóctonos como las montañas, enraizados a la puna y adaptados a una vida y un clima de hielo, viento y sol.

Pero, no lejos de nuestra perplejidad como turista sintiéndose en medio de la nada, había gente haciendo sus tareas cotidianas. Y es que no muy lejos de dónde estábamos salía una carretera hacia el pueblo de Queropalca, otra entrada y salida para hacer la ruta. Y aunque este no sea un asentamiento muy grande, si revela que Huayhuash y sus alrededores siguen estando habitados por gentes que llevan aquí miles de años.

Rodeando el redil de piedra, descendimos hasta el campamento, que prácticamente tocaba las mansas aguas de la laguna. Esta noche nos tocaría descansar mirando el macizo y sus imponente cumbres des el este. 

(ver ruta en wikiloc)

Tercer día: Subida al paso Siula

Desde Carhuachocha, iniciamos nuestro tercer día rodeando el macizo de Huayhuash. Comenzamos el dia rodeando por el Sur la laguna que nos vió dormir. Tras 2 kilometros llaneando junto a la laguna comienza el ascenso, este lo hace duarante aproximadamente 6 kilometros, con momentos más exigentes y otros menos. Se trata de uno de los ascensos más impresionantes de todo el recorrido, pues segun subes vas dejando a tu derecha una cadena de lagunas bajo las paredes verticales que caen directamente desde las cimas de las cumbres heladas. Pasamos primero Cangrjanca, apenas visible por la morrena que separa la laguna del camino. Después superamos la laguna Siula, más oscura y pequeña que la anterior, y tras esta coronamos la parte más alta de la tercera laguna, la laguna Quesillococha, la más alta y de color azul celeste como la primera. Entonces empieza el ascenso más empinado, ahora salvaremos en 2 km unos 300 metros, el mismo desnivel superado en los 6km anteriores. Primero alcanzmaos el mirador de las tres lagunas, donde es imposible no pararse a deleitarse del paisaje, y desde ahí hasta superar los 4.800 metros de altitud en el paso Siula. 

Desde ahí, ya no se alcanzan a ver las lagunas, pero si la imponente cima del Yarupajá que destaca blanco sobre el fondo gris del encapotado cielo. Pasado el collado, solo queda descender unos 5,5 kilometros rodeando por el suoeste la laguna del Carnicero hasta alcanzar los llanos del rio Huayhuas. Allí, en el campamento con el mismo nombre ya estaban, como de costumbre, los arrieros con el campamento montado esperando nuestra llegada. 

Hasta la fecha la etapa más larga y quizás la mas bonita, ¡superada!

(ver la ruta en wikiloc)

Cuarto día: El Gran día.

Damos comienzo a la cuarta etapa de nuestra ruta por el Parque Nacional de Torres del Paine. Tras una gélida noche todavía a tinieblas bajo el bosque que nos cobijó en la noche, recogemos la tienda y cargamos nuestras mochilas en las espaldas.

Iniciamos la que será la etapa más dura y esperada de todo el viaje. El cielo estrellado y las bajas temperaturas anticiclónicas auguraban lo que después terminó siendo un día espectacular. Dejamos atrás el viento y lluvia de la pasada jornada para disfrutar de las 4 horas de ascenso y las 5 de descenso con el mejor clima de toda nuestra estancia en el parque.

A oscuras iniciamos nuestro ascenso por el bosque de lengas, que se va transformando según ganamos altitud. Los árboles empequeñecían pasando de altos ejemplares a rastreros arbustos. Igualmente, según las primeras luces del alba nos dejaban ver las hojas enrojecían cuanto más subíamos en altitud.
Legados a un punto solo la roca y la nieve nos acompañarían hasta alcanzar el punto más alto de toda la ruta, el paso de John Gardner.

Esta vez no fuimos solos en el camino, todo el grupo se vio obligado a salir de madrugada puesto que la jornada suponía una caminata mínima de 9 horas. El día soleado y las energías del grupo nos subió en volandas hasta el paso. Una euforia como pocas veces habíamos vivido, solamente generada por la indescriptible belleza del paisaje, nos hizo caminar cargando sin lamento todo el peso de la mochila hasta el punto más alto.

Y una vez allí, cuando habíamos alcanzado los cielos, sin pensar que la belleza de la naturaleza pudiera ir a más. Nos encontramos como dos hormigas frente a un mar, parados, boquiabiertos y mirándolo desde las alturas, un mar de hielo como nunca habíamos visto. El glaciar de Grey estaba frente a nosotros.

Desde lo más alto de nuestra cuarta etapa, todas nuestras miradas estaban dirigidas hacia el glaciar Grey.
Una masa de hielo gigantesca perteneciente a los Campos de Hielo del Sur de la Patagonia Chilena. Una inmensidad de hielo que ni siquiera la mente es capaz de imaginar, pero que abruma solo viéndola en los mapas.

De esa inmensidad helada surge aquella maravilla que no deja de atraer nuestras miradas y ralentiza inevitablemente nuestra marcha. Casi 30 km de largo por 6 km de ancho y 30 metros de altura de puro hielo bajo nuestros pies y frente a nuestros ojos.
Sin duda una maravilla de la naturaleza.

Terminamos la cuarta etapa de la ruta de la O. Bajamos del paso sorteando la inminente caída debido al hielo que se acumulaba entre las rojizas lengas achaparradas. Bajamos lo suficiente hasta dejar el hielo atrás y ver cómo las lengas pasaban a formar verdes y frondosos bosques por donde destrepábamos la altitud ganada esa misma mañana.

La jornada se nos haría larga desde aquel punto. Todavía anduvimos cinco horas más desde lo alto. Todo el camino girando la mirada hacia la derecha para maravillarnos una y otra vez con la majestuosa presencia del glaciar. Glaciar que daba nombre al campamento donde pasaríamos la noche y que tanto costaba alcanzar. Cruzamos varios puentes tibetanos, dejamos atrás un campamento donde nadie paraba, comimos nuestras nutritivas latas de ensalada de atún y paramos infinitas veces a retener en la memoria y en el teléfono la belleza de aquel paisaje.

Llegar al campamento Grey, fue una de las mayores satisfacciones del viaje, después de ese tan largo día, y tan exigente ruta y habiendo tenido tan buen tiempo y tan maravillosas vistas, no podíamos sentir más que agradecimiento y satisfacción.

La guinda del pastel fue el zorro que tanto perseguimos el segundo día y que se dejó ver en las inmediaciones del campamento. Otro regalo de la naturaleza.

(ver ruta en wikiloc

Share