
TIERRA DEL FUEGO / FIN DEL MUNDO
Cruzamos el canal del Magallanes hacia la remota isla Grande de Tierra de Fuego. Cruzamos la isla entera de norte a sur y de oeste a este. Cruzamos también de Chile a Argentina. Pues en la colonización y reparto de la Patagonia la frontera de estos dos estados dividieron en dos está isla y en muchos cachos el archipiélago. Los pueblos Selknam y Yagán quedaron en medio de tanta frontera extranjera impuesta a golpe de exterminio.
Y es así, y aquí, en el fin del mundo donde cruzamos por tercera vez, y (casi) definitivamente (ya que cruzamos a Chile de nuevo para salir de la isla antes de volver de nuevo a la Argentina continental) a la Argentina.
Una Argentina que conocimos en un día de visita en Villa Pehuenia, en la cordillera neuquina donde se mezclaban resorts chetos (adinerados) de montaña con comunidades mapuches que hacían borrosa la frontera por situarse indistintamente a ambos lados del límite político.
También conocimos la Argentina patagónica en dos de sus pueblos más conocidos, El Chaltén y el Calafate donde visitamos el Fitz Roy y el glaciar Perito Moreno. Por tanto, aunque el territorio es bien distinto el estado y en cierta forma las gentes no nos suenan ajenas ahora que sí entramos en Argentina para quedarnos un buen tiempo y recorrerla desde su Sur más austral hasta el Norte.
Tierra del Fuego es el lugar más inhóspito que hemos visitado, sobre todo en la zona norte de la isla. El viento peina un llanura interminable donde ni las plantas se atreven a superar el medio metro, haciendo del paisaje algo aún más plano. El frío y el tono grisáceo de la atmósfera presentan este lugar como verdaderamente inhóspito.
Nos lleva a pensar que vida tenían los Selknam que ocuparon libremente este territorio, así como la vida de aquellos primeros colonos que vinieron a expulsarlos a base de granjas ovejeras. Y en cierta forma, también, nos compadecemos de los nuevos colonos, que venidos de todas las partes del país viven hoy en lugares como Río Grande y explotan el petróleo en el territorio y llenan las bases militares con sus cuerpos y tiempos.
Ushuaia muestra una cara algo más amable de estas tierras. Está situada aún más en el fin del mundo, al sur de esta isla, casi al sur del archipiélago, no muy lejos de ese Cabo de Hornos que da fin a América y te escupe hacia el continente helado.
La ciudad, situada a orillas del canal Onashaga (rebautizado Beagle) está envuelta en un entorno mucho más amable, con bosques, lagos, glaciares y montañas, que no existían al norte. Este fue, y es, territorio Yagán. Y podemos conocer y entrevistar a uno de ellos adentrarnos en su cultura e historia.
Aquí llegamos con la primera nevada del viaje y amanecimos en el invierno más absoluto, con las cumbres blancas y las calles heladas
¡Sin duda, hemos alcanzado el Fin del Mundo!
