
TORRES DEL PAINE
TORRES DEL PAINE (PATAGONIA, CHILE)
Ocho días caminando por el Parque Nacional de Torres del Paine, completando el circulito de la O alrededor del macizo de las Torres del Paine.
Primer día: Comienza la aventura
¡Por fin llegó el día! Volvimos a cruzar la frontera de Argentina a Chile en nuestro imparable avance hacia el extremo Sur del planeta.
Tras interminables horas de bus y un paso fronterizo lleno de turistas en medio de un hostil paraje fuertemente azotado por el viento, alcanzamos la gélida localidad de Puerto Natales. Desde allí salimos hacia una nueva aventura. Una aventura que consiste en rodear el macizo de las Torres del Paine durante una caminata de 8 días y más de 90km portando con nuestro alimento y material de acampada.
Además de visitar Puerto Natales, usamos esta parada en el camino para hacer los últimos preparativos, nos avituallamos con más comida, algo más cara que la que ya traíamos desde Argentina. y sobre todo pudimos usar esa estancia para mentalizarnos de lo que nos venía encima los próximos días. Mirar los mapas d nuevos, eliminar dudas y nervios de ultima hora, distraernos y convencernos de que lo viviríamos los próximos días merecería la pena.
Los guanacos nos dieron la bienvenida a un Parque Nacional que se presentaba salvaje y majestuoso dejando lucir sus icónicas torres ante los tibios rayos de un colorido amanecer.
Así comenzó nuestra aventura, desde la entrada al parque donde @bastian.rivero no pudo hacernos mejor acogida, hasta el primer campamento, Serón.
Habiéndonos despedidos de tan amable anfitrión y de las majestuosas Torres, esta primera etapa nos ofreció una pequeña porción de todo lo que estaríamos a punto de descubrir.
(ver ruta en wikiloc)

Segundo día: Siguiendo la senda del zorro
Amanece en el campamento Serón tras una gélida noche que deja los montes circundantes con un blanco manto con el que no contaban la jornada anterior .
Retomamos el caminar los primeros y caminamos completamente solos por este inhóspito lugar hasta alcanzar el siguiente campamento.
El camino sencillo nos permite acostumbrarnos al peso que portearemos a diario. Sorteamos diferentes altos donde paramos a reponer fuerzas y a saludar al Sol que aparece en el horizonte de este lejano Sur.
La abundancia y exuberancia de los ríos que corren libres y salvajes como en pocos sitios, donde se forman deltas frondosos y llenos de avifauna en su confluencia con los lagos nos deja atónitos. La sensación es como si el paisaje te abofeteara tan fuerte que no te permite reaccionar.
Tomamos la senda zorro rebautizada pro nosotros mismos. Al ser los primeros en ruta contamos con el privilegio de solo tener frente a nosotros las huellas de este cánido que avanzaba a escasos metros de nosotros pero que no conseguimos avistar. Como tampoco pudimos avistar al rey felino de estos lares, por mucho que miráramos esperanzados hacia las montañas.
Como transportados en una nube de éxtasis llegamos hasta la guardería Dickson donde levantamos la tienda en el campamento frente al lago. Un enclave espectacular donde parar a descansar y reponer fuerzas para la próxima jornada.
¡Seguro que las necesitaremos!
(ver ruta en wikiloc)

Tercer día: Por el bosque hasta el Glaciar Los Perros
Amanece en el campamento Dickson y comenzamos la tercera etapa de la circunvalación a las Torres del Paine.
El clima patagónico anuncia un nuevo invierno y despierta un día de lluvia y viento que nos tocará capear mientras salvamos la distancia que nos separa de nuestro próximo campeonato.
Quiso ser así, que la etapa más lluviosa la pasásemos cobijados por un hermoso bosque de lengas. Bajo ese dosel verde fosforito, que apuntaba ligeros amarilleamientos otoñales, continuamos nuestro caminar. Una vez más, solos, en esa salvaje inmensidad más absoluta, todo gracias a esa ayuda divina que promete el refranero por el hecho de madrugar.
Cruzamos ríos y atravesamos bosques, sorteando pequeños desniveles hasta llegar a la última de las pendientes, bajo la cual encontraríamos nuestro próximo campamento.
Conseguir alcanzar esa pequeña cumbre no se hizo fácil debido a las fuertes ráfagas de viento que hacían imposible el caminar. No fueron pocas ocasiones donde casi tocamos suelo debido al golpe feroz del ladrido del glaciar de los Perros,. Un viento que como cánido que defiende su morada, defendía la cascada helada del glaciar de los Perros. Un glaciar que bien se hizo sentir bajando las temperaturas, lo cual pudimos notar esa misma noche a pesar del refugio que nos proporcionó el bosque donde acampamos.
Pero sin duda la llegada triunfal al glaciar de los Perros auguraba buena suerte con un arcoíris que no en pocas ocasiones nos ha decorado el paisaje en este inhóspito Sur.
(ver la ruta en wikiloc)

Cuarto día: El Gran día.
Damos comienzo a la cuarta etapa de nuestra ruta por el Parque Nacional de Torres del Paine. Tras una gélida noche todavía a tinieblas bajo el bosque que nos cobijó en la noche, recogemos la tienda y cargamos nuestras mochilas en las espaldas.
Iniciamos la que será la etapa más dura y esperada de todo el viaje. El cielo estrellado y las bajas temperaturas anticiclónicas auguraban lo que después terminó siendo un día espectacular. Dejamos atrás el viento y lluvia de la pasada jornada para disfrutar de las 4 horas de ascenso y las 5 de descenso con el mejor clima de toda nuestra estancia en el parque.
A oscuras iniciamos nuestro ascenso por el bosque de lengas, que se va transformando según ganamos altitud. Los árboles empequeñecían pasando de altos ejemplares a rastreros arbustos. Igualmente, según las primeras luces del alba nos dejaban ver las hojas enrojecían cuanto más subíamos en altitud.
Legados a un punto solo la roca y la nieve nos acompañarían hasta alcanzar el punto más alto de toda la ruta, el paso de John Gardner.
Esta vez no fuimos solos en el camino, todo el grupo se vio obligado a salir de madrugada puesto que la jornada suponía una caminata mínima de 9 horas. El día soleado y las energías del grupo nos subió en volandas hasta el paso. Una euforia como pocas veces habíamos vivido, solamente generada por la indescriptible belleza del paisaje, nos hizo caminar cargando sin lamento todo el peso de la mochila hasta el punto más alto.
Y una vez allí, cuando habíamos alcanzado los cielos, sin pensar que la belleza de la naturaleza pudiera ir a más. Nos encontramos como dos hormigas frente a un mar, parados, boquiabiertos y mirándolo desde las alturas, un mar de hielo como nunca habíamos visto. El glaciar de Grey estaba frente a nosotros.
Desde lo más alto de nuestra cuarta etapa, todas nuestras miradas estaban dirigidas hacia el glaciar Grey.
Una masa de hielo gigantesca perteneciente a los Campos de Hielo del Sur de la Patagonia Chilena. Una inmensidad de hielo que ni siquiera la mente es capaz de imaginar, pero que abruma solo viéndola en los mapas.
De esa inmensidad helada surge aquella maravilla que no deja de atraer nuestras miradas y ralentiza inevitablemente nuestra marcha. Casi 30 km de largo por 6 km de ancho y 30 metros de altura de puro hielo bajo nuestros pies y frente a nuestros ojos.
Sin duda una maravilla de la naturaleza.
Terminamos la cuarta etapa de la ruta de la O. Bajamos del paso sorteando la inminente caída debido al hielo que se acumulaba entre las rojizas lengas achaparradas. Bajamos lo suficiente hasta dejar el hielo atrás y ver cómo las lengas pasaban a formar verdes y frondosos bosques por donde destrepábamos la altitud ganada esa misma mañana.
La jornada se nos haría larga desde aquel punto. Todavía anduvimos cinco horas más desde lo alto. Todo el camino girando la mirada hacia la derecha para maravillarnos una y otra vez con la majestuosa presencia del glaciar. Glaciar que daba nombre al campamento donde pasaríamos la noche y que tanto costaba alcanzar. Cruzamos varios puentes tibetanos, dejamos atrás un campamento donde nadie paraba, comimos nuestras nutritivas latas de ensalada de atún y paramos infinitas veces a retener en la memoria y en el teléfono la belleza de aquel paisaje.
Llegar al campamento Grey, fue una de las mayores satisfacciones del viaje, después de ese tan largo día, y tan exigente ruta y habiendo tenido tan buen tiempo y tan maravillosas vistas, no podíamos sentir más que agradecimiento y satisfacción.
La guinda del pastel fue el zorro que tanto perseguimos el segundo día y que se dejó ver en las inmediaciones del campamento. Otro regalo de la naturaleza.
(ver ruta en wikiloc)

Quinto día: De tranqui entre lagos
Quinto día en tan maravilloso lugar. Esta vez la etapa será más corta y tranquila, también menos espectacular. Desde el campamento Grey nos despedimos con una última mirada atrás del inmenso glaciar que nos acompañó la pasada jornada.
Y al llegar al campamento de Paine Grande, a tan solo unos 10km del otro, nos enfrentamos a otra realidad.
Los parajes inhóspitos se van transformando en un reclamo turístico donde en esta parte de la ruta se acoge cada vez a más y más visitantes.
El campamento con vistas inmejorables a los cuernos nos acoge entre fuertes e incesantes ventoleras. Las mismas que nos habían acompañado durante la ruta.
Lo que si permitió está etapa fue socializar, conocer maravillosa gente nueva por el camino y compartir conversación en lo que fue un caminar mucho más relajado.
(ver ruta en wikiloc)

Sexto día: Subida al Mirador Británico
AL alba del sexto día, cuando sacamos nuestras cabezas de la tienda, al mirar al cielo nos encontramos con una nube enroscada sobre si misma un rojo dragón que nos augura otra maravillosa jornada de disfrute y esfuerzo en las montañas.
Desde el campamento de Paine Grande se peude atisvar al fondo los Cuernos y hacia allí nos dirigimos. En una suave marcha matutina, por increíbles parajes donde los colores 🌈 celestiales son plagiados por las masas de agua sobre la tierra.
La etapa de hoy coincide con la barra del medio de la ruta W y será un desvío en nuestra ruta circular 🛞. Una vez en el campamento italiano, nos quitamos del peso que llevamos acarreando todo el camino 🎒 y tomamos la ascendente hasta el mirador francés primero y luego hasta el británico.
Es allí donde a pesar de lo maravillados que aún estábamos por haber presenciado el magnánimo glaciar de Grey 🧊, nos atrevemos a asombrarnos de nuevo y debatir si es esta vista verdaderamente mas bella que la anterior.
Un arco de montañas ⛰️ ⛰️ sobre nuestras cabezas coronaban un valle calmado con tonos anaranjados y dorados del otoño. Como si de una corona dada la vuelta se tratase. Los grises picos de las montañas escondían las coloridas joyas del tesoro forestal dentro de sí. Sin duda aquel rincón del mundo, es un lugar donde perderse y disfrutar de la belleza natural 🌿🍁.
Ya en el descenso vemos cómo el hielo truena y cae ladera abajo entre las montañas que nos dan salida de vuelta al campamento italiano. Y de allí, nos fuimos, de nuevo cargados, hasta el campamento francés 🏕️.
Un campamento en ladera dentro de un bosque que termina en una increíbles vistas al lago 🏞️, y donde durante toda la noche no pudimos olvidar el orgasmo visual que habíamos experimentado el día anterior.
El tronar del deshielo, fruto de lo que parecía una enfurecida montaña, nos trasladaba a ese lugar. Desde la intimidad de nuestra tienda ⛺ en lo más alto del escalonado campamento, al borde del bosque, soñábamos una y otra vez con ese lugar, que desde entonces ya era un recuerdo del pasado.
(ver ruta en wikiloc)

Séptimo día: Cerramos la O.
Nos adentramos en el último día de la etapa circular 🌀que rodea el macizo de las Torres del Paine🗻. Esta séptima jornada es tranquila y nos permite reposar todo lo vivido estos días de tanta intensidad.
El camino nos sorprende de nuevo con un hermoso amanecer sobre los múltiples lagos que poco a poco almacenan y reposan las avalanchas de los picos nevados🏔️. Así como nosotros vamos reposando esos recuerdos recientes. Nos tomamos nuestro tiempo para disfrutar de los últimos pasos🚶🏼, recolocarnos el peso de la mochila en la espalda por última vez🎒, tomar las últimas fotos, mentales y digitales🏞️.
Paramos, sin prisa, paramos para tocar el agua del lago, para sentirnos abrazados por los bosques 🌿, para disfrutar de la salida del sol entre las nubes🌅, paramos y caminamos, sabiendo que algo bueno se acaba, queriendo arrancarle ese punto final al tiempo ⏱️.
Y por fin, tras siete días de caminar de manera ininterrumpida por unos de los parajes más bonitos que jamás habíamos visto, llegamos al punto de inicio🪧. La emoción de haber cumplido un hito nos desbordó en forma de alegría y mucho cansancio que se transformó en siesta de celebración en aquel Campamento Central 🏕️ de donde partimos hace una semana.
Agradecidos por lo vivido, aún no nos fuimos de aquel maravilloso lugar, dormiríamos allí y de madrugada iremos a ver el amanecer 🌄 en la base de las famosas Torres que dan nombre al parque.
(ver ruta en wikiloc)

Octavo día: La joya de la Corona
Y al fin llegamos a la joya de la corona del parque nacional Torres del Paine.
El octavo día culminó toda la aventura con una de las mejores vistas de todo el recorrido. Ascendimos de madrugada hasta la base de las Torres del Paine⛰️. Todo el ascenso desde el campamento central hasta el chileno y luego hasta la base de aquel monumento natural lo hicimos acompañados de la luz de las estrellas, la de las linternas y de las voces amigas de los compañeros de viaje que habían compartido aventura tantos días con nosotros🌌.
Las primeras luces del día nacieron cuando ya llevábamos un tiempo luchando contra el frío vespertino al pie de las torres🥶. Con las segundas luces del alba fue cuando las tonalidades rojizas emanaron sobre las columnas de piedra que nos dieron este espectacular recuerdo 🌄 como guinda del pastel tras todos estos días.
Sin duda una experiencia única por la belleza paisajística y el entorno natural, pero también a nivel personal y humano. Superar retos físicos y coincidir y convivir con gentes de todo el mundo hizo de esta experiencia en la naturaleza algo digno de guardar en el recuerdo 🤗
(ver etapa en wikiloc)

