
SANTA CRUZ TREK
SANTA CRUZ TREK (CORDILLERA BLANCA, PERÚ)
Tres días caminando por el Parque Nacional de Huascarán, recorriendo el circulito de Santa Cruz con imponentes vistas de nevados como el Alpamayo.
Seguimos explorando otro rinconcito del Parque Nacional de Huascarán. Está vez a través del trekking de Santa Cruz que transcurre por un valle que divide dos macizos importantes de la cordillera blanca.
En este periplo de entre cuatro o tres etapas (mi visita se hizo más corta debido a una gastroenteritis que me hizo avanzar más rápido) se transita esquivando a los más poderosos titanes de la cordillera blanca. Los Rajus (montañas) Pucaraju, Taulliraju, Alpamayo y Santa Cruz van apareciendo y desaparecido en ese orden a mano izquierda a lo largo de toda la ruta. Enfrente, a mano derecha, saludan en la distancia Chacraraju y Artesonraju que flanquean la laguna parón al otro lado del macizo que rodeamos.
Y así, entre titanes nevados, que descargaban sus gélidas mantas blancas sobre cristalinas lagunas que desbordaban en sinuosos ríos que regaban las praderas montaña abajo hasta las primeras aldeas, disfrutamos tres días caminando por la más absoluta y virgen naturaleza.
El Trek de Santa Cruz es, sin duda, un lugar donde conectar con las montañas y donde perderse entre sus magníficos atardeceres y amaneceres. Pacha Amama está bien presente en este lugar.

Segundo día: Siguiendo la senda del zorro
Amanece en el campamento Serón tras una gélida noche que deja los montes circundantes con un blanco manto con el que no contaban la jornada anterior .
Retomamos el caminar los primeros y caminamos completamente solos por este inhóspito lugar hasta alcanzar el siguiente campamento.
El camino sencillo nos permite acostumbrarnos al peso que portearemos a diario. Sorteamos diferentes altos donde paramos a reponer fuerzas y a saludar al Sol que aparece en el horizonte de este lejano Sur.
La abundancia y exuberancia de los ríos que corren libres y salvajes como en pocos sitios, donde se forman deltas frondosos y llenos de avifauna en su confluencia con los lagos nos deja atónitos. La sensación es como si el paisaje te abofeteara tan fuerte que no te permite reaccionar.
Tomamos la senda zorro rebautizada pro nosotros mismos. Al ser los primeros en ruta contamos con el privilegio de solo tener frente a nosotros las huellas de este cánido que avanzaba a escasos metros de nosotros pero que no conseguimos avistar. Como tampoco pudimos avistar al rey felino de estos lares, por mucho que miráramos esperanzados hacia las montañas.
Como transportados en una nube de éxtasis llegamos hasta la guardería Dickson donde levantamos la tienda en el campamento frente al lago. Un enclave espectacular donde parar a descansar y reponer fuerzas para la próxima jornada.
¡Seguro que las necesitaremos!
(ver ruta en wikiloc)

Tercer día: Por el bosque hasta el Glaciar Los Perros
Amanece en el campamento Dickson y comenzamos la tercera etapa de la circunvalación a las Torres del Paine.
El clima patagónico anuncia un nuevo invierno y despierta un día de lluvia y viento que nos tocará capear mientras salvamos la distancia que nos separa de nuestro próximo campeonato.
Quiso ser así, que la etapa más lluviosa la pasásemos cobijados por un hermoso bosque de lengas. Bajo ese dosel verde fosforito, que apuntaba ligeros amarilleamientos otoñales, continuamos nuestro caminar. Una vez más, solos, en esa salvaje inmensidad más absoluta, todo gracias a esa ayuda divina que promete el refranero por el hecho de madrugar.
Cruzamos ríos y atravesamos bosques, sorteando pequeños desniveles hasta llegar a la última de las pendientes, bajo la cual encontraríamos nuestro próximo campamento.
Conseguir alcanzar esa pequeña cumbre no se hizo fácil debido a las fuertes ráfagas de viento que hacían imposible el caminar. No fueron pocas ocasiones donde casi tocamos suelo debido al golpe feroz del ladrido del glaciar de los Perros,. Un viento que como cánido que defiende su morada, defendía la cascada helada del glaciar de los Perros. Un glaciar que bien se hizo sentir bajando las temperaturas, lo cual pudimos notar esa misma noche a pesar del refugio que nos proporcionó el bosque donde acampamos.
Pero sin duda la llegada triunfal al glaciar de los Perros auguraba buena suerte con un arcoíris que no en pocas ocasiones nos ha decorado el paisaje en este inhóspito Sur.
(ver la ruta en wikiloc)

