WALLMAPU

16.01.2023

Volvemos a enfilar el Sur con el propósito de alcanzar el extremo austral del continente. La primera parada obligada es la Araucanía. Tierra de Araucos y de Araucarias según los libros de historia, siempre escritos por quienes salieron victoriosos.

A mi, así como al pueblo que ha habitado ancestralmente al sur de Santiago de Chile, me gusta decir que nos adentramos en Wallmapu, y no con pocas ganas. WALLMAPU que en Mapudungun, idioma originario del pueblo mapuche, hace referencia al universo o territorio en el que habita o habitó el pueblo mapuche. Desde el Pacífico hasta el Atlántico de oeste a este y linda al norte en la orilla del río Limarí y al sur a la altura de la isla de Chiloé.

Nuestro primer contacto con este territorio fue en la cordillera de los Andes, en lo que se conoce como el Pehuenmapu, el territorio de los Pehuén, árbol sagrado del pueblo mapuche. Sobre todo de los Pehuenche, la gente del Pehuén que habita las montañas a ambos lados de la cordillera.

Icalma, el lugar donde nace la calma, es un enclave que te da la bienvenida con una entrada triunfal entre Pehuenes tras atravesar en bus varios valles de montaña. Un lugar coronado con un lago con aguas tan tranquilas como las gentes que lo habitan. Un espacio para la reflexión y la meditación, para conocer en Ngen-ko, espíritu del agua, en sus cascadas, ríos o en el propio lago. Un territorio que evoca a pensar en el modo de vida de los antepasados de quienes hoy lo moran y que todavía siguen haciendo la sagrada tarea de recoger el piñón del Pehuén, un elemento gastronómico de este pueblo.

Si bien el pueblo mapuche está atrapado entre dos estados, son los pehuenches quienes viven esa realidad. Cruzamos en bici al territorio argentino y más allá de maravillarnos con los paisajes de volcanes, lagos y montañas minuciosamente decorados por los Pehuenes, pudimos conocer esta realidad de primera mano.
Icalma y Pehuenmapu nos brindaron una experiencia única que no hubiera sido posible sin la generosidad de Belén y Ale de compartir este rinconcito del mundo con nosotros y sobre todo por compartir su tiempo, sus conversaciones, sus reflexiones y sus muchas risas con nosotros.

Seguimos descubriendo escondrijos dentro de la zona montañosa de esta región. Siempre con el imponente volcán 🌋 Villarrica acechando activo desde la lejanía, hemos podido disfrutar del #parquenacionalhuerquehue y de #elcañi, dos enclaves naturales inigualables.

Nos paseamos entre Pehuénes y Coihues hasta alcanzar las lagunas situadas en altura y las cimas más altas como la del cerro San Sebastián ⛰️.

Los bosques no pueden ser más mágicos y frondosos de florida vegetación estival. Uno se ve embriagado por la vegetación circundante, interrumpido por los pájaros carpinteros de cabeza rojiza como el fuego. Árboles interminables como columnas que sujetan los cielos cubiertos en sus pies por un sotobosque de herbáceas floridas en múltiples colores 🌈 . Todo ello flanqueado por cañas y arbustos🎋 que ordenadamente se dan turno unos a otros entre el caminar inquieto de mis pies fruto de la explosión de estímulos sensoriales frente a mi.

Una primavera tardía en la cordillera andina, en mitad del verano septentrional me permite conectar con la Abuela de los bosques, la majestuosa Koywe (Nothofagus dombeyi) solo rivalidad por la misteriosa Pewén (Araucaria araucana). Dos ejemplares de árboles, dos ancianas del bosque que solo trasmiten paz y sabiduría a quienes humildemente caminamos a sus pies. 👣 

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