CUSCO Y VALLE SAGRADO

23.10.2022

Descubriendo la ciudad imperial y los vestigios de la civilización de los Incas

23 de octubre de 2022 / Cusco - Saqsaywaman

Tras una semana en solitario, la plaza de Armas de la tan famosa ciudad iba a ser nuestro punto de rencuentro y hacía allí me acerque desde el hostal periférico junto a la estación de autobuses en el que dormí. 

El hotel era el Hospedaje Camino Real, que fue donde me ocurrió una de las anécdotas del viaje. El hospedaje estaba situado en una zona a ojos de un viajero que llega a una ciudad de madrugada, no muy segura. No estaba lejos, pero sí fuera, del centro histórico, que es más turístico y seguro. Lo cierto es que el barrio no es especialmente peligroso, y el hospedaje, era cutrillo, pero nada que no hubiera experimentado antes en el viaje por Perú. La cuestión, es que salí de una estación oscura donde me rodeaban los perros callejeros en mi corto desplazamiento hasta la puerta del primer hospedaje que encontré, y con esa sensación me fui a dormir.

A la mañana siguiente, sobre las seis de la mañana, me desperté exaltado por lo que parecía un tiroteo. Asustado salí de la cama y me asomé por los pasillos y escaleras de lo que parecía un hotel fantasma. Volví a mi habitación y me encerré mientras planeaba un plan de fuga, que sin duda fracasaría, por si entraban en el hotel. En mi batalla entre agobiarme y tranquilizarme me quedé dormido, pero en menos de media hora allí estaban los disparos, cada vez más fuertes y más cercanos. Parecían estar junto a mi, lleno de valor, y con algo de seguridad de que no era algo peligroso, decidí bajar hasta recepción, allí estaba el chico que me atendió la noche anterior. Me dijo que estaban celebrando con petardos la fiestas del barrio. Yo me duché, hice mi mochila y me fui a conocer el centro histórico.

Mi llegada a la plaza de armas, fue tan fortuita como épica, ya que fue por la calle Loreto, que esta franqueada por los espectaculares muros de lo que fueron los palacios incaicos que hoy sirven de cimientos a palacios coloniales. 

Ya en la plaza pude deleitarme de los numerosos templos católicos que la rodean donde en su día hubo numerosos templos incaicos. Allí se juntas turistas y locales a pasar el tiempo libre, a vender y a comprar. De ahí salen los interesantes tours guiados  por el centro histórico. Y ahí entre toda esa gente y bajo la estatua del monumento al Inca nos reencontramos nosotros, tras estar una semana separados.

Dedicamos la mañana a recorrer las calles del centro histórico, sin visitar por dentro ningún museo o iglesia. Por la proximidad al día de todos los Santos, las iglesias salían a la calle a nuestro encuentro. Pudimos ver la manifestación de multitud de grupos religiosos en defensa de la Madre Tierra. También presenciamos una procesión del Señor de los Milagros que hizo parada frente a la puerta de nuestro hotel y bajo nuestro balcón que estaba decorado para la ocasión. 

Entre profesiones, turistas y locales haciendo sus quehaceres alcanzamos el mercado típicamente andino, que se extendía por varias calles, varias cuadras alrededor del recinto comercial oficial. Un lugar ciertamente desordenado, pero digno de ser visitado por su autenticidad que choca frontalmente con la turistificación sufrida por el centro histórico.

También sumimos, muy tarde, he de decir, a visitar las ruinas de Saqsaywaman. El lugar es increíble, pero no lo pudimos disfrutar tanto puesto que hacia cuando bajó el Sol  hacia mucho frio y viento y no íbamos bien abrigados. La entrada era de 70 soles por persona para ver todas las ruinas. Nosotros conseguimos una entrada a mitad de precio por un error de venta que habían tenido a lo largo del día. No lo entendí bien, pero eso nos permitió visitar el lugar, sino no hubiéramos pagado tanto dinero por tan poco tiempo.

El centro histórico de Cusco tiene un ambiente increíble de día y de noche, y te hace sentirte como en casa, como en el centro de alguna ciudad europea. Tiene esa cosa que atrapa e invita a quedarse más tiempo. Esto tiene la contra parte de que se ha construido ese lugar por y para el turista, de donde se habrá expulsado a los pobladores para crear restaurantes, hoteles y demás comercios gentrificadores. 

24 al 27 de octubre de 2022 / Salkantay Trek

Al día siguiente, dejamos el excedente de peso de la mochila en el hotel, desayunamos y nos pusimos en marcha para empezar la aventura de llegar andando al Machu Pichu. El relato de la ruta de varias etapas que hicimos para llegar a Machu Picchu caminando está descrito en el apartado de Rutas, bajo el nombre de Salkantay Trek.

28 de octubre de 2022 / Visita de Machu Picchu

La subida y la visita al Machu Picchu, también narrada en el Salkantay Trek.

Una vez de vuelta en Aguas Calientes o Machu Pichu Pueblo fuimos a comer a la plaza Pueblo Machu Pichu. Escojimos un restaurante al azar, fue el Ylla, donde pude probar la hamburguesa de alpaca. La carne no tenia un sabor demasiado especial, a mi juicio algo mas suave que la de vacuno, quizás algo mas similar al sabor del cordero. 

Aquí empieza otra de las anécdotas del viaje. Lo cierto es que a pesar de compartir lengua, no compartimos tantas claves culturales con los peruanos, en particular con la gente de la sierra. En esos choques culturales, también hay dificultad comunicativa en ocasiones. 

Nos sucedió que el menú incluía o bebida o postre. Escogimos la bebida, que consistía en un vaso de zumo, pero el vaso era muy pequeño y después de todo el día andando y del calor que hacía queríamos más zumo. Le pedimos un vaso más y nos dijo que no incluía en el menú. Le dijimos que daba igual. Pero como el propio vaso por separado valía lo mismo que un menú, la camarera no nos lo quería ofrecer.  Al final nos dijo que sí y nos trajo un vaso. No entendimos mucho pero bueno, nos lo tomamos. 

Entonces pedimos otro vaso, ya que éramos dos personas y las dos queríamos repetir bebida. Ahí ya la chica se bloqueó y dijo que no nos podía dar mas zumo. No entendimos nada. Y la comunicación no fluía así que lo dejamos estar. Nos dimos cuenta de lo que había pasado cuando trajo la cuenta. No nos había cobrado el vaso extra, pero al parecer no nos podía invitar a más. Estaba claro que nos quería hacer un favor no cobrándonos la extra pero nosotros no nos estábamos enterando y pensando en pagar pedíamos más. La situación me recordó a la de la Limonada que narro en la entrada de El Gran Camino del Inca.

Pero la palma de estas situaciones de incomunicación se la llevó el camarero de la cena en el restaurante. Le preguntamos la típica pregunta que se hace en una pizzería, a ver si se podía hacer mitad y mitad. Nos dijo que no se podía. Hasta ahí todo claro. Al de un rato vuelve y nos dice que si pero que solo se podía hacer con ciertos sabores, no con todas las categorías. Nos parecía bien. Luego vino de nuevo, todo esto sin llamarle, y nos dijo que era amigo del que hacía las pizzas, esto el camarero del mismo restaurante. Y volvió diciendo que si podíamos elegir sin problema los sabores que quisiéramos, ahora de cualquier categoría, para hacer mitad y mitad. No podíamos entender nada. Y por si no fuera poco, la limonada volvía a hacer de las suyas. Esta vez al revés, queríamos una jarra de limonada para compartir entre los dos. Esta opción la daba el menú, pero el camarero nos dijo que no había y nos sacó dos vasos. Le preguntamos por que y de nuevo la incapacidad de comunicarse, una conversación que no fluía y lo dejamos estar. No entendimos nada pero bueno, nos comimos felices nuestra pizza y limonada después de tantas conversaciones del camarero consigo mismo. 

29 de octubre de 2022 / De vuelta al Cusco

Al día siguiente desayunamos como reyes en el Tao, situado junto al hostal. Es bastante caro para los precios peruanos, pero para el estándar europeo esta bien en cuento a calidad precio. Nos animamos con un trozo de tarta de chocolate a compartir para celebrar que había sido mu cumpleaños hace 3 días y no pude disfrutar de mi tarta al estar en ruta.

Como a la venida, para volver hay que caminar a la hidroeléctrica si no se quiere pagar el tren. Un billete que es abusivo ya que eran 34 dólares para turistas. Esto solo a la hidroeléctrica, de querer ir hasta Ollantaytambo hasta Cusco tenias que preparar y bien la cartera. Con el lujo de la tarta nos pareció suficiente por ese día.

Se tarda dos horas caminando, una vez allí hay que esperar a que salgan buses, combis o pagar un taxi a Santa Teresa (población situada a una hora) a Santa María (a dos horas de distancia) o directamente a Cusco. Nosotros llegamos a las 11:30 y hasta las 15:00 no salía el bus a Cusco. La carretera a Santa Teresa estaba en obras y la habrían durante unos minutos para que pasen las combis a las 12:00 y luego ya hasta las 15:00 permanecía cerrada.

Decidimos subirnos a la combi un grupo de caminantes que habíamos coincidido en la ruta del Salkantay. Hasta Santa María en combi nos cobraron 20 soles por persona. El conductor que dijo que iba directo a Santa María nos hizo cambiar de combi en Santa Teresa pero no nos cobraron por el segundo tramo, que lo hicimos algo más incomodos y apretados en el nuevo transporte compartido.

En Santa María, que es un cruce de caminos donde nace un pueblo, tuvimos que esperar casi una hora. Nada más llegar nos abordaron varizo vecinos y vecinas que prometían el mejor, más rápido y barato de los transportes. Al final conseguimos un bus a 20 soles hasta Cusco que iba a tardar 5 horas y acabó tardando 6. El billete de bus se compra en la tienda que hace esquina enfrente de los servicios higiénicos, justo donde te deja la combi de Santa Teresa.

Entre las ofertas recibidas nos ofertaban combis por 25 (empezó en 35, luego 30) que duraban 4 horas, pero no terminaba de llegar así que decidimos pagar por el bus.

Tanto el bus como las combis estos están de paso no salen de origen de allí, así que hay que estar atento. La verdad que la sensación fue un poco de Pekín Express esta vuelta a Cusco, a donde llegamos agotados y de noche. En el camino conseguimos reservar un hostal, Kurumi Hostel. Estaba céntrico a pesar de las escaleras y bastante bien a pesar del desayuno que era mas bien justito. 

30 de octubre de 2022 / El Valle Sagrado

Tomamos tour de día entero al Valle Sagrado. Es un paquete donde los puntos a visitar están delimitados en tiempo. Después de la experiencia, recomendaría pasar varios días por el Valle con al ritmo de cada uno y no hacerlo todo en un día.

Lo bueno del tour es que te dan multitud de datos e información que por uno mismo quizás no conozca. El tour nos costó 65 soles por persona (pedían 70, en un principio, siempre hay que negociar algo), e incluía el almuerzo incluido en buffet. El buffet estaba realmente bueno y abundante. 

Importante tener en cuenta que al precio del tour hay que añadir otros 70 soles para entrar en los lugares arqueológicos.

Visitamos todo el valle desde Pisac al este hasta Ollantaytambo en el extremo occidental. 

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Salimos a las 8:00 de la plazoleta del regocijo y volvimos tras el anochecer, sobre las 18:00.

31 de octubre de 2022 / Montaña de 7 colores

Tour sale a las 4/5 de la mañana (nosotros quedamos a las 4:15 en la plaza de a armas pero van recogiendo gente por sus hoteles asique hasta las 5 no sales de Cusco)

Se pagan 25 soles a la comunidad para entrar y te piden otros 20 si quieres alargar el Trek hasta el valle rojo.

Un parque temático, lleno de gente.

01 de noviembre de 2022 / Día de Muertos en la ciudad imperial

Free wallking tour blue team Diego. Muy bueno

Receta del cevhice y vistas 

Sakana cevishushi muy rico


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